
Lo que buscamos los humanos no es a Dios.
Porque en el fondo sabemos que Dios habita en nosotros,
cuando nos hallamos cerca de la muerte.
Los humanos somos deshonestos por naturaleza,
y por ello somos incapaces de reconocer
que lo que buscamos es dominar al tiempo.
Porque tenemos la ilusión de que,
si gobernamos al tiempo,
si subyugamos al tiempo,
si lo sometemos a nuestra voluntad, a nuestras leyes
Dios tendrá que detener sus actividades
para vernos.
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