Siempre he sentido un profundo respeto por los perros callejeros. Para comenzar por aquello de que, siendo animales salvajes y feroces, no tienen inconvenientes en adoptar costumbres ciudadanas. Desde pequeño, siempre me fascinó que mientras muchos de mi especie cruzan las calles avenidas sin respetar señales o semáforos, y más de una dama he visto interrumpir el tráfico de los vehículos, tal vez suponiendo que sus senos o sus muslos son parachoques... Varios perros callejeros he visto esperando que el semáforo se ponga en verde para cruzar por el rayado.
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